miércoles, 23 de octubre de 2024

Parapsicología y posesión demoniaca.

Es un tema que siempre está de actualidad, y que se presta a grandes confusiones. Porque por un lado hablamos de un fenómeno en donde básicamente se supone que un espíritu maligno toma posesión, invade, el cuerpo de un ser humano, lo que implica aceptar que tales espíritus existen, que son malignos y que tienen esos poderes o facultades sobre humanas. Luego al fenómeno descrito añadimos la demonología, la teología, la filosofía del mal. Paralelamente a ello se habla de satanismo, de sectas satánicas, de brujería en donde se realizaron pactos con el demonio, que es un hablar colateral, pues en estos casos lo que se ha construido en torno al diablo es un culto, una afición, y yo me atrevería a decir una monstruosidad. ¿ Es posible que haya expertos en todas estas materias ? Los hay que hablan como si lo fueran. El satanismo no entra dentro del ámbito de la parapsicología y sí de la prensa sensacionalista, y del código penal ( a veces). Se sorprenderían si supieran que hay satanistas que actúan como exorcistas, que por la mañana están encendiendo velas negras y por la tarde arrodillados invocando el vademecum de los santos. Las llamadas posesiones se dan en numerosas culturas, no solo en la judío cristiana, la islámica, u otras orientales, son comunes en los pueblos africanos y en las tribus del Nuevo Mundo. Pero en el Oeste , en el Viejo Mundo, en este en el que vivimos hoy tiene un marchamo muy determinado. Básicamente la idea de posesión que hay en Europa, Canadá y los EEUU, es la cristiana de origen judío que se fraguó en la población judía en el periodo de la cautividad en Babilonia desde el Siglo VII antes de Cristo. Adquiere un desarrollo tremendo en la Edad Media y perdura hasta nuestros días.  Sin menoscabar las enseñanzas de la Iglesia sobre el Demonio, personalmente me adhiero a las tesis de dos sacerdotes cristianos y católicos. De un lado a José de Tonquedec, y de otro al Padre Oscar González Quevedo. Tonquedec fue exorcista oficial de la Archidiócesis de París durante muchos años y el Padre Quevedo un eminente parapsicólogo. Ambos quitan ardor religioso al tema de la posesión y lo entroncan con trastornos nerviosos o mentales, al menos en la mayoría de los casos. La clarividencia, la xenoglosia o el sansonismo de los posesos se pueden  explicar sin la concurrencia de Satanás. Iremos viendo el tema pormenorizadamente.

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